Gente Maja

lunes, 31 de enero de 2011

La gata sobre el tejado de zinc (Cat on a hot tin roof, 1958)



"No vivimos juntos. Ocupamos el mismo espacio, nada más." Maggie (Elizabeth Taylor) a Brick (Paul Newman).



Nos encontramos ante la adaptación cinematográfica de la obra que le proporcionó a su autor su segundo premio Pulitzer La gata sobre el tejado de zinc caliente (al traducir el título al español la palabra caliente desapareció).
No es esta la primera ni la última vez que se lleva a la gran pantalla alguna de las obras de Tennessee Williams, otros ejemplos son De repente el último verano, Un tranvía llamado deseo o La rosa tatuada.

Podríamos resumir la cinta como una obra que trata sobre las frustraciones emocionales y sexuales, y también como un vívido retrato de la lealtad pasional.
Además, la pareja formada por Elizabeth Taylor y Paul Newman en esta película es una de las más memorables del cine: una combinación ardiente de belleza, pasión y talento. Pero no solo por eso, además porque esta película supuso para ambos un punto de inflexión en sus carreras.



- ¿Sabes cómo me encuentro? ¡Cómo una gata sobre un tejado de zinc recalentado por el Sol! Maggie (Elizabeth Taylor).
(...)
- ¿Cuál puede ser la victoria de una gata sobre un tejado de zinc caliente? Brick (Paul Newman).
- Continuar en él mientras lo resista. Maggie (Elizabeth Taylor).



La gata... se estrenó en Brodway bajo la dirección de Elia Kazan y con Barbara Bel Geddes y Ben Gazzara en los papeles principales (a señalar que Burl Ives interpretó el mismo papel tanto en el teatro como en el cine). La obra obtuvo los más importantes premios Tony del año y alcanzó las 700 representaciones. Sin embargo, Williams no quedó satisfecho del resultado, ya que la censura le había obligado a suavizar algunos aspectos de la obra, especialmente los relacionados con la implícita homosexualidad del marido (algo que también ocurrió en el cine), culpabilizado por el suicidio de su compañero de deportes.



La acción se desarrolla a lo largo de una tórrida noche de verano en la que los miembros de una adinerada familia sureña se han reunido con motivo del cumpleaños del patriarca (Burl Ives), que sufre sin saberlo un cáncer terminal. El hijo predilecto (Paul Newman), temporalmente accidentado, trata de ahogar en alcohol sus frustraciones, ante la desesperación de su esposa (Elizabeth Taylor), que no logra interesarle en la disputa por la herencia, que ante la posible muerte del padre, mantienen su esposa, el hijo primogénito y su ambiciosa mujer (Judith Anderson, Jack Carson y Madeleine Sherwood).



En febrero de 1958 comenzó el rodaje de La gata sobre el tejado de zinc , y los dos actores estaban en un momento crucial de sus vidas: la película adecuada podía lanzarles al estrellato, y la equivocada, hundirlos en el fango.

Elizabeth Taylor tenía 26 años, y llevaba 15 en la escena, por lo que fue madurando, puede decirse, a medida que lo hacían los personajes que interpretaba, a pesar de que la mayoría de ellos apenas le dejaban demostrar todo su potencial... así, todos los críticos comenzaron a preguntarse cuál sería el rumbo de su carrera justo en este momento, y es que la Taylor no llamaba la atención únicamente por sus interpretaciones, sino también por su belleza y agitada vida personal.
Por otro lado, Paul Newman llevaba cuatro años de carrera cinematográfica cuando le llegó este papel. Naturalmente el estudio le contrató porque querían un nuevo "Brando", de hecho así es como lo anuciaron. Él fue uno de los grandes actores de la década junto al ya mencionado Marlon Brando, además de Montgomery Clift y James Dean (aunque éste ya había muerto), pero Newman era una tortuga entre liebres, y esta película supuso el cambio: a partir de ahora los papeles que interpretaría tendrían otro fondo diferente.



Así pues en 1958, ambos estaban dispuestos a situarse en lo más alto del star system de la época, solo necesitaban el medio adecuado, y ese era La gata sobre el tejado de zinc.

Maggie, la provocadora, y Brick, el problemático, son el tipo de papeles con los que los actores sueñan.

A Newman, el inquietante y complicado Brick le daría la oportunidad de deshacerse de esos paples de chico bien parecido en los que había comenzado a estancarse, aunque en parte ese problema se debía a esa belleza hipnótica y antinatural que poseía.Para prepararse el personaje buceó en su propia vida: su personaje en el film es un hombre con un deseo enorme que es tener una buena relación con su padre, algo que también Newman deseó en la vida real.

A pesar de que la película estaba predestinada a convertirse en un exitazo de taquilla gracias al renombre y las electrizantes interpretaciones de sus protagonistas, hubo un hecho que sobrecogió al set de rodaje, en especial a Elizabeth Taylor: su tercer marido, murió en un accidente de avioneta, pero el rodaje no cesó. La actriz se tomó casi un mes de descanso, pero la MGM no le pagó los días que no trabajó, por lo que tuvo que volver a rodar.





A partir de aquí sus carreras triunfaron como la Coca-Cola: Taylor demostró que, además de ser joven y bella, podía dar vida a papeles diferentes y muy difíciles; para Paul Newman, fue su talimán y la fuerza que le empujaría a luchar por mejores papeles.



Curiosidades y detalles:

- En un principio se iba a rodar en blanco y negro, pero finalmente se decantaron por el color porque ver los hermosos ojos violeta de Elizabeth Taylor y los profundos ojos azules de Paul Newman era más que aliciente para ir a ver la película.

- La película se estrenó en septiembre del 58, y se convirtió en la sensación de la temporada de forma inmediata: 10 millones de recaudación en taquilla.

- Estuvo nominada a 6 premios Oscars: mejor película, mejor director, mejor guión adaptado, mejor actriz, mejor actor y mejor fotografía.


Hasta la próxima entrada corazones.

jueves, 20 de enero de 2011

¡Hola Pelirroja! (Historias de Filadelfia,1940)


"Interpreté a Tracy Lord durante un año sobre el escenario, pero nadie me hizo ninguna oferta para un papel en la pelicula de Hollywood. Nadie se dio cuenta de que yo era la propietaria de la obra."
Kate Hepburn.


Historias de Filadelfia (1940) es la historia de Tracy Lord (Kate Hepburn) una niña mimada de la alta aristocracia que, dos años después de divorciarse de su primer marido, C. K. Dexter Heaven (Cary Grant) prepara su boda con un tipo aburrido y sombrío pero prometedoramente rico, George Kittredge (John Howard).

Cuando una revista sensacionalista se entera de la inminente celebración de la boda, chantajea a la familia Lord para que les permitan cubrir la ceremonia a cambio de no publicar el romance del padre de Tracy con una bailarina.
C. K Dexter, el ex-marido, es el encargado de introducir a los periodistas de la revista, Mike Connor (James Stewart) y Liz Imbrie (Ruth Hussey).

Cuando Kate Hepburn apareció en la famosa lista de "veneno para la taquilla" se retiró voluntariamente del cine y se refugió una temporada en casa de sus padres. Su productora le había rescindido el contrato y con los antecedentes de fracaso de taquilla que tenían las peliculas donde aparecía, ninguna otra le ofrecía trabajo. Además, caía mal al público, la apodaron "Katharine la arrogante."

En su retorno al mundo de la interpretación se dedicó al teatro y a una obra que había sido creada por su amigo Philip Barry. Barry había creado a Tracy Lord a imagen y semejanza de su amiga Kate, haciendo una especie de parodia de la fama que tenía entre el público de mandona y poco femenina. La representación en Broadway fue un éxito. No me resisto a poner esta foto de Kate en la obra de Broadway de Historias de Filadelfia. Habría que meter en la cárcel a quien quitó este vestido del vestuario para la pelicula...


Pasado un año del estreno en Broadway las productoras empezaron a competir por conseguir los derechos de la obra y a pensar en nuevos intérpretes. Para el papel de Tracy Lord se pensó en Joan Crawford, Ann Sheridan y Norma Shearer, nunca en la actriz que ya llevaba un año interpretando a Tracy. Pero los estudios, productores y agentes se toparon con una "pequeña minucia" cuando intentaron comprar los derechos de la obra.

Por aquella época, Kate mantenía una relación con el magnate de la aviación, Howard Hughes, quién le aconsejó que comprase los derechos de Historias de Filadelfia antes de que se estrenara. Kate pensó que era un buen consejo, pero en aquel momento no disponía de los 30.000 dólares que costaban. Y mientras ella lo pensaba, Howard los compraba y se los regalaba.


La adaptación del guión la hicieron dos guionistas desconocidos, Donald Odgen Stewart y Waldo Salt. Cuando Kate negoció con Louis B. Mayer para venderle los derechos a la Metro, le dijo que empezase con su mejor oferta, que no le gustaba regatear. Mayer le preguntó quienes eran los guionistas de la pelicula pero ella sabía que si le decía el nombre de dos completos desconocidos todo habría terminado. No sólo no le desveló quienes eran los guionistas sino que se aseguró de que estuviesen bien pagados, ya que sabía que si Mayer descubría que los guionistas no tenían nombre les pagaría una miseria. Mayer le ofreció 175.000 dólares por los derechos y 75.000 para ella por interpretar el papel protagonista. Kate le vendió los derechos a la MGM con la condición de ser ella misma la protagonista y elegir al director y los actores de reparto.

Kate y Howard


Como director, eligió a su mejor amigo, George Cukor y como actores de reparto a Clark Gable y Spencer Tracy. Estos dos últimos tenían otros compromisos, así que Mayer le sugirió a Cary Grant y James Stewart. Kate admitió que Cary Grant debería haber sido su primera opción y James Stewart le había gustado en Caballero sin Espada.

Grant escogió el papel del ex-marido. Según Kate, a Grant le dieron a escoger porque era más difícil de tratar.

James llamó a Joseph Mankiewicz, el productor, cuando recibió el guión para decirle que le gustaba el guión y la pelicula pero que le gustaría hacer el papel del periodista. Mankiewicz le dijo que si, a lo que James contestó, "¿no tienes que hablar con nadie más?" y Mankiewicz le dijo que ese era el papel que se le había asignado desde el principio.

El productor dijo que era vital que hubiese dos actores masculinos que estuviesen en un momento fuerte de su carrera para contrarrestrar la mala fama de su actriz principal, por si acaso...

Y así se formó lo que para mí es el trío más perfecto de la historia del cine en una película, el carácter de Hepburn, el carisma de Grant y la naturalidad de Stewart.


En la película se eliminó un personaje de la obra teatral, el hermano de Tracy. Según palabras de Mankiewciz se fundió a dos personajes en uno, al ex-marido y al hermano de Tracy, pues originalmente era el hermano de ésta el que introducía a los periodistas en la casa de los Lord. En la película se hace referencia varias veces al hermano de Tracy, pero nunca aparece. Así que para darle a Grant más protagonismo se hizo un pastiche raro de personajes.

La química interpretativa entre Grant y Hepburn ya estaba más que probada en otras peliculas como La Fiera de mi Niña o Vivir Para Gozar, ambos fracasos de taquilla, por cierto. Pero la química que surgió entre Hepburn y Stewart superó a la que tenía con Grant. La escena en que ambos se emborrachan en la piscina es mítica en el cine.

Aunque los comienzos de la relación entre Stewart y Hepburn fueron un poco extraños. James pilotaba y Kate entendía mucho de aviación así que ésta le dijo si podía volar un día con él. Según él, Kate no paraba de hablar y le volvió loco. James estaba deseando decirle "cállate de una vez" pero a sabiendas de que la química de la película podría estropearse no dijo nada.
"Envidié a Cary por poder darle un buen empujón en aquella primera escena de Historias de Filadelfia. Desde luego, yo no lo habría hecho, pero hubo un momento en el que no pude evitar sentir ganas de hacerlo, en concreto cuando aterrizaba el avión." James Stewart.


El famoso empujón que le da C. K Dexter a Tracy Lord en el comienzo mudo de la pelicula fue una estrategia de Cukor. En la primera pelicula de Kate, también de Cukor, éste la hizo bajar por unas escaleras con un vestido blanco para impresionar al respetable. Ya se sabe que la primera impresión... En ésta ocasión, a sabiendas de que el público le tenía manía pensó que la mejor manera en que el público "tragaría" a Kate sería que Cary Grant le diese el empujón que ellos mismos hubiesen querido darle.

El resultado de tres monumentales actores y actriz y el conocido como "director de actrices" no podía tener otro resultado más que brillante. Aunque James Stewart matizó que Cukor era un director de actores, que a él le ayudó más que a Kate, porque según él "lo necesitaba más."

También animaba a los actores a que improvisasen. Stewart improvisó sin avisar a nadie en una escena con Grant. En la escena en cuestión, Mike Connor, borracho, mantiene una conversación con Cary Grant y de repente James Stewart empezó a simular un ataque de hipo. A lo que Grant respondió con un "perdón" y se siguieron grabando.
"Una vez filnalizada la escena, Cary mostró su respeto por mi hipo. Creo que nuestra amistad posterior se fundó en este ataque de hipo". James Stewart.

Todas las escenas de Historias de Filadelfia se rodaron una sola vez. Sólo hicieran falta 8 semanas.

Este trío de ases y este director bien merecen que la película sea lo respetable que sigue siendo a día de hoy. Culturalmente está considerada como una de las mejores comedias de todos los tiempos. ¿Creeis que si no fuera por su reparto, sería tan mítica?



Es innegable, a mi parecer, que ha envejecido mal. El personaje de Kate basa su comicidad en que, supuestamente, es una mujer liberada, arrogante y, como resultado, poco femenina. Hoy en día, una mujer puede ser liberada, arrogante y no tiene porque dejar de ser femenina. Tracy Lord es una supuesta arrogante a la que hay que "domar" y volverla sumisa y ahí radica la comicidad de su personaje. Su padre, su ex-marido y su prometido le hacen ver continuamente que va por mal camino. Resulta casi de vergüenza ajena la escena en la que el padre (John Halliday) la hace llorar y hasta la convence de que no es una hija cariñosa y, por eso, él tiene un lío con una bailarina.

Hoy en día, no sólo no tiene gracia que intenten aplacar el "espíritu libre" o el carácter fuerte de una mujer sino que tampoco tiene sentido ni finalidad.

Por otra parte, el personaje de Grant, C. K. Dexter, entra y sale continuamente de pantalla hasta que llega a resultar un tanto subrrealista su papel en la historia. Gracias a su talento y carisma no se le echa de más.

Después está el personaje de la periodista Liz Imbrie, que espera a que su objeto de deseo, Mike Connors se decida si quiere o no a Tracy, totalmente sumisa, resignada, un tanto insultante.

Luego está la madre de Tracy, que es otra que tal baila, defiende sus cuernos con total orgullo. Para mi que los barniza de vez en cuando...Y claro, también intenta, como todos, que Tracy sea una borrega más.


Por otro lado, se nos presenta a Tracy como una mujer liberada, ¿liberada por qué? ¿Porque se ha separado?, ¿porque da malas contestaciones? No lo entiendo.

Por no hablar de la hermana pequeña, no veía a una niña tan odiosa desde el pequeño demonio de La Calumnia.

Resumiendo, que ya es hora, éste en mi "pequeño" análisis personal de Historias de Filadelfia, una película que tiene algunas de cal y tantas otras de arena y que tiene la suerte de escudarse tras grandes interpretaciones y un guión que arranca sonrisas pero no carcajadas. Quizás en su tiempo las arrancase pero hoy está seriamente desfasada.

Donald Odgen Stewart ganó el Oscar por el mejor guión, James Stewart ganó un Oscar como mejor Actor (hay quien dice que se lo dieron porque se lo debían por Caballero Sin Espada, quien sabe...) y Kate Hepburn remontó su carrera. Quizás podriamos decir que Historias de Filadelfia fue para Kate Hepburn lo que Eva al Desnudo fue para Bette Davis.

"Sin Historias de Filadelfia, Phil y Howard, mi vida habría sido muy diferente. Habría seguido adelante, pero a lo mejor mi carrera no lo habría hecho." Kate Hepburn.

Pues ya está justificada.

Un saludo a todos =)

Las citas de Katharine Hepburn y James Stewart han sido extraídas de "Katharine Hepburn. La Biografía". de Charlotte Chandler.

PD: Os dejo un enlace a una entrada que escribí sobre la biografía citada de Kate Hepburn, en el blog en el que colaboro:

link

lunes, 10 de enero de 2011

La loba (The little foxes, 1941)




Tres fueron las películas en las que William Wyler dirigió a Bette Davis: de Jezabel y La carta ya hemos hablado, hoy nos ocupa la tercera y última. Y si hasta ahora el papel de mala malísima de Bette Davis nos parecía genial, los que hayáis visto La loba estaréis de acuerdo conmigo en que aquí elevó la maldad a la categoría de arte: la codicia, la avaricia, la decadencia y la corrupción son temas centrales en esta obra, y Regina Giddnes (Bette Davis) reúne todos ellos con una maestría sobrenatural, es por eso por lo que con esta extraordinaria interpretación asentó su imagen de mala.

Lo que Bette Davis comenzó definiendo en Cautivo del deseo, terminó de bordarlo en La loba, jamás una malvada de cine consiguió que se la admirara tanto.

Basada en la novela de Lillian Helman (quien también hizo el guión), la película narra las peripecias de una arpía sureña, Regina Giddens (Bette Davis) y sus hermanos (otros lobos: Oscar y Ben Hubbard, Carl Benton Reid y Charles Dingle) en la lucha entre sí por conseguir aumentar aún más su riqueza. Para ello necesitan de la firma del marido, Horace Giddens (Herbert Marshall). Las cosas se complican, y para conseguir asegurarse el dinero de Horace, Oscar propone en matrimonio a su hijo Leo (Dan Duryea) con Alexandra (Teresa Wright), hija de Horace y Regina, a lo que tanto padre como hija se oponen (ella está enamorada de David Hewitt, interpretado por Richard Carlson).
A toda esta familia debemos añadir a Birdie Hubbard (Patricia Collinge), esposa de Oscar, y que sólo se casó con ella por la plantación de su familia y sus campos de algodón. Ella tiene problemas con el alcohol y está completamente anulada por todos.

Traiciones, robos y mentiras entre hermanos, harán que los planes iniciales se vengan abajo y los chantajes y la muerte destapen la verdadera personalidad de todos los allí reunidos.




Al terminar el rodaje, Wyler y Davis acabaron mal, mal, mal... Si en Jezabel Bette Davis se comportaba de la forma más mansa posible, aquí se dejó llevar por su personaje y fue todo lo insoportable que se pueda llegar a imaginar.

A William Wyler le encantaba Bette Davis, la admiraba, la consideraba la mejor. Sin embargo, como a tantos otros, le resultaba muy complicado trabajar con ella y soportarla tantos días. Comenzó el rodaje y con ello las discusiones y los gritos entre director y actriz, y no solamente por la interpretación, también por el vestuario, la peluquería, el maquillaje...

Wyler le pidió moderación en la interpretación, no quería una mujer débil, pero tampoco que estuviera excesivamente fuerte. El personaje era el de una mujer ambiciosa, soberbia, caprichosa, avariciosa... y Bette Davis hizo eso y mucho más, ya que llevó la maldad del personaje al límite, haciendo aún más visibles los defectos de Regina.

Los gritos y las peleas eran constantes en el set de rodaje. Una noche, Bette Davis abandonó el set de rodaje dejando a todos colgados. En ese momento, William Wyler se dijo a sí mismo que jamás volvería a trabajar con ella.
Terminaron la película sin hablarse.



En la foto, Bette Davis y Teresa Wright escuchando las instrucciones de William Wyler.


Pese a todo, y es mi percepción, creo que Bette Davis hizo bien en seguir su instinto a la hora de interpretar a Regina Giddens en lo de que estuviese comedida, pienso que al dar esa imagen fuerte consiguió una interpretación más creíble, convincente y mucho más acorde con la maldad del personaje.





Esta película desató una lucha sin cuartel entre Tallulah Bankhead y Bette Davis (más bien de la primera contra la segunda), ¿por qué? Tallulah interpretó el papel de la Sra. Giddens en Brodway y cuando supo de la adaptación cinematográfica se hizo muchas ilusiones, por lo que sintió que le había robado el papel.

Fuera por celos, rabia o envidia, lo cierto es que Tallulah Bankhead estaba muy equivocada: la película no iba a ser rodada por la Warner Brothers, estudio bajo el cual Bette Davis tenía su contrato, esta película lleva el sello de la Metro Goldwyn Mayer bajo la marca de una filial del hijo del Sr. Goldwyn Mayer,The Samuel Goldwyn Studio y tanto él como el director querían a toda costa a Bette Davis, para nada estaban interesados en Tallulah pues consideraban que la primera estaba mucho más preparada y era mucho mejor actriz, además, Bankhead no era muy querida ni por el público ni por la crítica, sus películas eran un rotundo y absoluto fracaso (pasó 11 años sin hacer cine, aunque se concentró en el teatro, donde estaba muy bien mirada y cotizada).

A la hora de negociar el contrato con Jack Warner hubo otro trifulca: éste pedía una cifra desorbitada por su actriz de cabecera, algo que la filial del estudio del león no estaba dispuesto a pagar. Pero las presiones del director y Samuel Golwdyn Jr., que por todos los medios posibles querían a la Davis, así como la propia actriz, que no cesó hasta que el estudio la cedió.


Se dice que William Wyler aconsejó a Bette Davis que fuese al teatro a ver la obra, allí comenzó a forjar su interpretación: mientras que Tallulah hacía de mujer que se tenía que defender de sus hermanos, Bette hizo de Regina una depredadora. El director tampoco quería un personaje caracterizado como una víctima de los acontecimientos... pero no se podía imaginar que la fuerza que le dio la "reina de Hollywood" iba a ser precisamente lo que diese al traste con el tándem.


Horace y Regina Giddens.



Curiosidades:

- El personaje de David Hewitt no aparece en la obra, se incluyó para la adaptación cinematográfica a instancia del propio Wyler.
- La película se estrenó en el Radio City Music Hall de Nueva York, y ese mismo día, casi 23.000 personas vieron el film, según informó el New York Times, un récord de asistencia para la época.
- Desde 2003 el personaje de Regina Giddens está en el puesto 43 de los mejores villanos del cine americano. Baby Jane Hudson (interpretado también por Bette Davis) ocupa el 44.
- Al día siguiente de Bette Davis abandonar el set de rodaje, comenzaron a circular rumores sobre la posible sustituta: Miriam Hopkins (que Jack Warner ofreció en un principio para el papel en lugar de Bette Davis) y Katharine Hepburn sonaron con más fuerza. Pero ni el director ni el productor lo confirmaron.
- La película estuvo nominada a 9 premios Oscars, incluyendo Mejor película; Mejor director; Guión adaptado; Mejor actriz principal; Mejor actriz secundaria (tanto Patricia Collinge como Teresa Wright), entre otras.



Los hermanos Hubbard juntos. También Oscar Hubbard.


Con La loba, Bette Davis consiguió una de sus interpretaciones más aplaudidas y toda una referencia en el cine.

El mito se fortaleció, y aunque resultase conflictiva, dura e inflexible en las distancias cortas, Bette Davis demostró ser una actriz inimitable e inigualable.


Hasta la próxima entrada corazones.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Fedora (1978)





Receta para Fedora: una pizca de El Crepúsculo de los Dioses, unas gotitas de La Novia de Frankesntein y un manojo de anécdotas de la vida de la legendaria Greta Garbo y de la eterna Marlene Dietrich, mezclarlo todo muy bien y obtendréis a Fedora.


Basado en el libro de Tom Tyron con guión adaptado por Billy Wilder y I.A.L. Diamond, Fedora cuenta la historia de Fedora (Marthe Keller), una anciana estrella de cine que muere en París atropellada por un tren. En su funeral, un productor de cine (William Holden) se pregunta si influyó de alguna manera en la muerte de la legendaria actriz pues, algunas semanas antes, había llegado a la isla de Corfú, donde Fedora vivía recluida y retirada, para ofrecerle el papel de Anna Karenina en su nueva pelicula. Pero una vez allí se encontrará con un inquietante escenario. Fedora vive casi secuestrada por un curioso grupo formado por la anciana condesa Sobrianski (Hildegard Knef), una decrepita enfermera, un chófer con apariencia de zombie y un cirujano que la somete a continuas operaciones de cirujía estética para mantenerla eternamente joven. Una especie de Doctor Frankenstein, al que sus colegas de profesión llaman medicucho.


Las comparaciones siempre son odiosas y por eso no voy a comparar a Fedora con Sunset Boulevard ni a Marthe Keller con Gloria Swanson, ni al Wilder joven con el Wilder anciano. Pero si se podría decir que se trata de una revisión bastante curiosa de la mítica Sunset Boulevard.

Genio de la cuna a la tumba, Wilder nos atrapa con esta historia inquietante, jugosa, curiosa, ingeniosa, misteriosa y, como siempre, nos deja boquiabiertos y admirándole un poco más que antes.


El papel de Fedora fue ofrecido inicialmente a Marlene Dietrich que lo rechazó por no gustarle el libro original ni el guión. Así que Wilder aceptó la recomendación de Sidney Pollack y se lo dio a Marthe Keller. Una pena lo del rechazo de Marlene, la pelicula habría ganado enteros con ella, como ganó Sunset Boulevard con Gloria Swanson, una actriz desplazada por el cine sonoro, igual que Norma Desmond.

Al igual que Fedora, Marlene se recluyó obsesionada con la decadencia de su imagen.
Y al igual que Greta Garbo, Fedora se retiró en lo más alto de su carrera. El mejor guiño a Greta Garbo en la pelicula es cuando le preguntan a Fedora "¿Usted es Fedora?" y ella contesta "Yo fuí Fedora", copiando literalmente la respuesta de Greta Garbo a la misma pregunta y su mítica respuesta "Yo fui Greta Garbo".

También es curioso que el papel que le ofrece el productor de cine a Fedora sea el de Anna Karenina, uno de los papeles que encumbraron a Garbo.

Otra actriz que rechazó un papel en la película fue Faye Dunaway.

Marthe Keller no era una auténtica leyenda del cine, que es el toque que le podía haber dado Marlene Dietrich a la película, pero estuvo correcta. Hay que ver el final de la película para entender la interpretación der Keller en su totalidad.

El rechazo de Marlene Dietrich fue el menor de los problemas de Wilder, pues la Universal vacilaba a la hora de lanzar la película debido al fracaso, cuatro años antes, de su anterior pelicula Primera Plana, hasta el punto de que Wilder empezó a ofrecer la película a otros estudios. La pelicula fue adquirida por Lorimar Productions que planteó cederla a la CBS para la televisión. Pero antes de que realizaran la oferta, United Artists se decidió a lanzarla. Lanzaron la película con poca publicidad en un pequeño grupo de salas americanas y europeas, lo que incitó a Wilder a demandar al estudio.

Después de retocar la película y recortarla 12 minutos por recomendación del estudio, Wilder pasó la película en Santa Barbara y el público empezó a reirse en las escenas equivocadas. Al final, Wilder se desanimó y se negó a hacerle más retoques. Finalmente la estrenó en el Festival de Cannes como parte de una retrospectiva de su trabajo.


Paralelismos aparte, el único enlace que mantiene Fedora con Sunset Boulevard sin duda es William Holden que, veintiocho años más tarde, vuelve a colarse en la casa de una mítica estrella de cine para desvelar los entresijos de la trama, ésta vez en la piel de Barry Detweiler.

Henry Fonda hace un cameo interpretando al presidente de la Academia de Cine y Michael York interpretándose a si mismo.

Fedora fue la penúltima película de Wilder, y si bien no se puede decir que el fuerte de esta pelicula sean sus interpretaciones, si es verdad que no os arrepentiréis de verla y disfrutaréis con el entresijo de ésta misteriosa historia a golpe de flashback.

Saludos y Feliz Año 2011 a todos y todas. Nos vemos el año que viene =)

lunes, 20 de diciembre de 2010

Perdición (Double indemnity) 1944.




"Es una gran historia con un montón de giros fantásticos y repentinos, con escenas inesperadas y preñada por el misterio del destino." , William Friedkin, director de El exorcista.

En los Ángeles, un vendedor de seguros (Fred McMurray) trama junto con una clienta (Barbara Stanwyck) asesinar al marido de ésta y cobrar así la cuantiosa indemnización de su seguro de vida. Todo se complica cuando entra en la investigación el dueño de la aseguradora (Edward G. Robinson).



El cine negro era apenas un movimiento artístico orgánico. De hecho, empezó a todos los efectos con Perdición, pues el film y el propio género eran en sí como una avanzadilla: y el trasfondo era una América cambiante en donde comenzaba a hablarse de hasta donde podía llegar la maldad.

Corren finales de los 30 y principios de los 40, y el público norteamericano había perdido parte de su inocencia (aún hoy sigue siendo bastante puritano e hipócrita) y demandaba historias más adultas sobre cómo se comportaba la gente en realidad. Y el cine negro fue la respuesta. Aunque el inicio de este género cinematográfico lo encontramos en las revistas, folletines o historietas "hard-boiled", muy típicas de los años 30 y escritas por regla general por gente corriente y que a menudo se posicionaban del lado del criminal.
Como curiosidad, podemos citar por ejemplo, la obra El cartero siempre llama dos dos veces, su autor James M. cain envió una copia a todos los estudios y finalmente los derechos del libro fueron comprados por la MGM, estamos hablando del año 34, y con el Código Hays a las puertas el estudio decidió guardar la adaptación de la obra en un cajón con la intención de guardarla para el futuro, aunque eso si, bastante más edulcorada.

Con una extrema vigilancia en el cine y el yugo de la censura siempre encima, hubo una gran ola de autocensura. Pero a James M. Cain todo esto le sirvió para continuar escribiendo (la literatura no tenía esos absurdos códigos morales) y escribió Perdición, pensando en que jamás se llevaría al cine.

Originalmente publicada en ocho capítulos como folletín en la revista Liberty, se trata más bien de una novela corta. Pero ante tal panorama de "libertad" cinematográfica y capacidad de adaptación de determinadas obras, ¿cómo se llevó Perdición a la gran pantalla? Existen dos versiones:

1º Se dice que la secretaria de Billy Wilder faltó un día a su puesto de trabajo y él como un loco buscándola por todos lados, pues resulta que estaba en el baño leyendo la obra y el dirtector se dijo a sí mismo. "Si esto interesa a mi secretaria de esta forma, debe ser genial." Aunque en realidad esto suena más a leyenda y cachondeo que a otra cosa.

2º El productor Joseph Sistrom se la recomendó al director cuando ambos trabajban en Paramount, la leyó y pareció tan buena que no paró hasta conseguir los derechos. Esta, queridos/as amigos/as, es más creíble.

En este momento, Billy Wilder había dirigido sólo dos películas El mayor y la menor y Cinco tumbas para el Cairo , ambas de un estilo muy convencional, y vio en Double indemnity la oportunidad de innovar, sin embargo Hollywood veía en esa historia algo de intratable... lejos de amedrantarse, Wilder sintió que debía sacarla adelante, quería una película que dejara a Hollywood con la boca abierta y al resto del mundo pasmado.





Billy Wilder había sido un guionista de éxito (Ninotchka), y estaba convencido de una cosa: era mejor escribir junto con otra persona que escribir en solitario, pensaba que 1+1=3.
Junto a Brackett leyó el guión y éste le dijo que era "una porquería, mejor ni mirarlo.", por lo que rápidamente tuvo que buscar a alguien junto a quien escribir el guión. Primero eligió a Cain, pero él ya estaba trabajando para otra productora, por lo que el productor Joe Sistrom le dijo que Raymond Chandler era muy parecido al escritor, y para ello le recomendó que leyera El sueño eterno.
El problema era que esta sería la primera incursión de Chandler en el cine y era, en este sentido, bastante ingenuo. Es más, cuando le entregó al realizador el primer borrador del guión, lo tiró directamente contra la pared y le espetó: "Es una mierda, señor Chandler."
Desde ese preciso instante, Billy Wilder tomó bajo su tutela al escritor, y emplearían unos cuatro meses para terminar el guión encerrados en el despacho de Wilder en las oficinas de la Paramount... acabaron por convertirse en una pareja infernal, y fueron sus personalidades lo que chocaron de inmediato: Billy era entusiasta, divertido, gracioso; Raymond todo lo contrario. Además, Wilder bebía mucho alcohol y Chandler era una alcohólico rehabilitado... esta colaboración le hizo volver a la bebida.

Wilder no paraba de andar por el despacho para meditar las escenas mientras sujetaba un bastón, algo que sacaba de quicio a su colaborador. Un día, Chandler fue a ver a uno de los directivos del estudio con la intención de dimitir y elaboró una lista de quejas, algunas de ellas muy divertidas, como por ejemplo, la que decía que le molestaba que Wilder llevara sombrero.

Pese a todo, sacaron adelante la que a de día de hoy, y según los críticos y estudiosos de cine en general, y Wilder en particular, es una de sus mejores películas.



Billy Wilder y Barbara Stanwyck.



Desde el principio Wilder insistió, la señora Dietrichson sería interpretada por Barbara Stanwyck (que en estos momentos, era la actriz mejor pagada de Hollywood). De hecho, la mujer mejor pagada de Estados Unidos. A eso hemos de sumarle el encanto sexual que desprendía... y el resultado es una gran estrella.
Sin embargo ella no estaba por la labor de participar en esta película: "No puedo hacer de asesina. Esto matará mi carrera." a lo que Wilder le replicó: "Oye, ¿eres una actriz o un ratón?" .

Y la siguiente cuestión no fue menos complicada, ya que nadie quería interpretar a Walter Neff. "Sólo hago comedias junto a Claudette Colbert" le dijo Fred McMurray cuando Billy Wilder se entrevistó con él, pero el director quería que estuviera en la cinta, ya que daba el perfil del personaje: este actor era capaz de dibujar interpretaciones de tipos que podía ir desde el más decente al más cínico. Su interpretación y forma de actuar es decisiva, pues es capaz de subvertir la capacidad y el instinto asesino.
Y resulta curioso que al final te caiga bien su personaje, todo lo contrario que la pérfida señora Dietrichson.



No hay que menospreciar a un secundario de lujo, Edward G. Robinson, cuyo personaje tiene un montón de monólogos... todos ellos clavados a la perfección.



Pero esta película no tiene únicamente buenos actores, también tiene una excelente fotografía, firmada por John F. Seitz. Básicamente jugó con las luces y las sombras para crear una ambiente y una dinámica que ayudar al espectador a habituarse al ritmo que marcaban el guión y las interpretaciones.
Otra genialdad son las texturas de la luz, por ejemplo, cuando Neff llega por primera vez a la casa de los señores Dietrichson puede verse como flotan en el aire partículas de polvo (echó polvo de aluminio en el set de rodaje) y las cortinas venecianas crean un efecto de luz que hace simular una cárcel. También priman mucho largas escenas en una oscuridad casi absoluta... y esa es la quintaesencia del género noir.

Además, en esta época el color comenzaba a llamar la atención de productores, ejecutivos y público como algo novedoso, por lo que los partidarios del b/n no hacían otra cosa que potenciar aún más las virtudes de esta textura para que ayudados por ello, las luces y sombras contaran la historia.



La casa en la que se rodó parte del film, de estilo colonial español, sigue en pie hoy día, y no sólo usaron la fachada: también la puerta, el hall y la escalera, en la que tiene lugar una de las escenas más memorables de la cinta: cuando Barbara Stanwyck aparece con su toalla tras tomar un "baño de Sol"... esa entrada es inolvidable, envuelta en su toalla, con la pulsera en el tobillo... en el libro Cain le hace bajar por las escaleras llevando un pijama interior, si embargo Wilder prefirió envolverla en una toalla y dejarla en la parte de arriba de la casa, así como hacerla aparecer tras una cortina, pequeñas diferencias y toques visuales para aumentar de este modo su poder de seducción. Esa entrada define al personaje.

Otros atractivos de la película son el vestuario y la peluqueria y maquillaje, y lo más llamativo son los labios de la protagonista y la peluca rubia que lleva puesta... Wilder quería así plasmar que tenía un exterior tan falso como su interior. Toda una femme fatale.
El detalle de la peluca es curioso: Barbara y Billy fueron juntos a comprar la peluca y cuando vieron la que finalmente ella llevaría puesta, Stanwyck le dijo que era muy barata, a lo que él le respondió que su persnaje era una mujer fácil y por tanto esa era la opción ideal.

Otra curiosidad del rodaje la encontramos en la escena siguiente a la del asesinato: cuando los dos protagonistas se marchan de la escena del crimen y se montan en el coche éste no arranca y da la sensación de que los van a pillar ; Fred McMurray le dijo al director que esa escena no funcionaría y que aburriría al público. Hoy día vemos en cualquier película de suspense este tipo de situaciones, pero hasta el rodaje de esta cinta, no se había visto ninguna escena igual.



Muchas historias policíacas se basan en el asesinato y en el homicidio; en la sexualidad, transmiten temperamento y hacen subir la temperatura. Aquí todo ello debía desaparecer, o bien hacerlo aparecer de la forma menos explícita posible, porque en la novela básicamente encontramos a un fornicador nato y a una adúltera como eje central, pero a ello hemos de añadirle que son dos asesinos. Y en tercer lugar, la película explica cómo llevar adelante un crimen perfecto... y la censura entró en escena. Sin embargo, decirle a Billy Wilder que no podía hacer ua cosa era como ponerle a un toro un capote, reaccionaría de inmediato, ¿cómo? plagando la película de diálogos de doble sentido, así como otros pequeños detalles que llegan al subconsciente del espectador. La más acorde con esto es la escena en que Phyllis acude de noche a la casa de Neff para planear el asesinato, hablan de lo que van a hacer y el modo en que lo llevarán a cabo, a continuación se recuestan en el sofá y se besan. Se producen entonces un corte. Después aparecen él tumbado en el sofá fumando un cigarrillo en una actitud bastante relajada y ella retocándose el maquillaje, no es muy difícil sacar en claro que acaban de hacer el amor.



Es posible que la censura mejorara la película, ya que la manera de mostrar el asesinato era que ocurriera en la mente de cada espectador. Hubiera sido gratuito una visión explícita y visceral del asesinato, y hubiera terminado por converitrse en una de tantas y tantas pelis de serie B totalmente prescindibles; pero en cambio vemos a Barbara Stanwyck conduciendo el coche, con una cara de satisfacción increíblemente sutil y con una expresión de alegría contenida difícilmente mejorable. Maravillosa.

Era totalmente imposible que en el año 1943, cuando se rodaba la película, el código moral imperante permitiera un final como el plasmado en la novela de Cain: un doble suicidio. El Código Hays no permitía un suicidio como forma de resolución de una trama. Rodaron dos finales: el que se ve en la cinta, y otro en el que se ve al protagonista entrar en la cámara de gas, pero no se incorporó a la totalidad del film porque en los pases previos todo el mundo quedó horrorizado por semejante final.
No sé como sería ese final, lo que sí puedo afirmar es que el final que podemos ver en la película es totalmente desgarrador, una especie de coda final.



Y llegamos al estreno. En esa misma época se estrenaba la cinta de Selznick Desde que te fuiste , su gran película para ese año. El eslogan usado para promocionarla era "Desde que te fuiste, las palabras más famosas desde 'Lo que el viento se llevó', que también fue producida por él en el año 39. Wilder odiaba toda esa pompa, y comenzó a anunciar su película por su cuenta: "Perdición, la palabra más importante en el cine desde 'Lirios rotos', la película más impotante de Griffith". A Selznick se lo llevaron los demonios en ese instante y pensó en demandarlo, pero entonces Hitchcock sacó otro eslogan: "Desde 'Perdición', las palabras más famosas en el cine son Billy Wilder", un comentario maravilloso. Y es que hay mucho del director inglés en Double indemnity . Sus compañeros sabían lo que el austro-húngaro había hecho, y también sabían que había abierto muchas puertas para hacer este tipo de cosas.

La crítica alabó a Wilder, pero para quien tuvieron más elogios fue para la interpretación de Barbara Stanwyck. También les asombró mucho (para bien) Fred McMurray.



Y llegaron los Oscars, y a pesar de que la película optaba a siete estatuillas doradas, Wilder tenía miedo de la cinta Siguiedo mi camino, que era la gran apuesta de la Paramount para ese año, y temía que se dividiesen los votos. Y las cábalas del director se cumplieron Siguiendo mi camino comenzó a sumar galardones, uno tras otro...
Y si ahora ves las dos cintas piensas, ¿en qué pensaban? Siguiendo mi camino es una buena peli, pero ni punto de comparación con Perdición.

Pese a todo, las expectartivas de éxito de Wilder se vieron superadas: Billy siempre se quejó de ser considerado alguien de segunda, por debajo de Hitchcock, Hawks o Ford, ahora era considerado por todos ellos y el resto de la profesión como uno de las cabezas visibles más importantes del cine.
Tras esta pélícula, Chandler abandonó el cine, a pesar de que Paramount le ofrecía más de dos mil dólares semanales. Billy Wilder, en su siguiente película, Días sin huella, reflejó a Chandler desde fuera. Los Oscars que no ganó por Perdición los ganó en Días sin huella. El escritor le respondió con una serie de escritos incendiarios que iban contra la situación de los guionistas en Hollywood, y de forma implícita contra Wilder.
En cuanto a Fred McMurray, continuó interpretando papeles en películas familiares y comedias ligeras, e hizo televisión, por tanto esta cinta sirvió para perpetuarlo en la historia cinematográfica. La que más ganó tras este film fue Stanwyck, que se afianzó como una de las grandes figuras de la década y amplió su registro. Se convirtió en la reina del cine negro, siendo muy complicado llegar a superarla.



"Lo hice todo por dinero. Lo hice todo por una mujer. No conseguí el dinero. No conseguí a la mujer." Walter Neff (Fred McMurray).




FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO NUEVO, Y QUE EN 2011 TODOS VUESTROS SUEÑOS SE HAGAN REALIDAD.
Hasta la próxima entrada corazones.

jueves, 9 de diciembre de 2010

Caballero Sin Espada (Mr. Smith Goes To Washington) 1939




"Caprada".

No se me ocurre otra forma más tajante de definir esta obra maestra del maestro Frank Capra, valga la redundancia. Cine de principios y de valores, cine de Capra por derecho propio.

Un senador de Washington muere repentinamente. Hay que buscar un sustituto inmediatamente, un sustituto que no haga preguntas, que vote y haga lo que se le diga, una marioneta al fin y al cabo. El elegido es Jefferson Smith (James Stewart), un joven ingenuo que dirige un grupo de exploradores.

El joven Smith llega a Washington como senador y propone una ley que propugna la creación de un campamento nacional de muchachos. Pero el terreno en el que propone que se levante el campamento es el mismo que han elegido los políticos para su proyecto personal en beneficio propio.


Capra nos lleva por la pelicula de la mano de Stewart para mostrarnos a través de los ojos de éste la fe en el sistema político, primero y el desengaño después. Al principio puede parecer una película excesivamente patriotica, pero creo que todas esas imágenes de banderas y estatuas de Lincoln son necesarias para entender el mensaje de la película que, lejos de ser una apología de las virtudes del sistema de gobierno estadounidense, es una ácida crítica al mismo y a la corrupción que se teje dentro de sus redes. Tan crítica que muchos pensaron que no debía estrenarse al borde de la guerra.

Sólo teneis que ver el trailer original para ver como evade el tema principal de la pelicula. Nada que ver.



Jane Arthur en el papel de secretaria del senador Smith es el cerebro pensante del tándem. La experiencia es un grado y la suya en política es crucial para el desarrollo de los acontecimientos.
Arthur es casi la otra mitad de la pelicula. Realiza un trabajo magnífico. No había visto mucho de ésta actriz y creo que habrá que hacer algo al respecto.


Jefferson Smith es acusado de querer quedarse con las donaciones de los niños para el campamento, es víctima de la falsificación de su firma en documentos que nunca ha visto. Pero, ¿que puedes hacer cuando hasta los periodicos están comprados por un tirano, el jefe del partido, Jim Taylor? (Edward Arnold). Crucial la escena en la que los hombres de Taylor atropellan literalmente con su camioneta a una carreta de niños que intentan difundir el pequeño periodico local de Smith y en el que se cuenta toda la verdad.


Gracias a una ténica de obstruccionismo parlamentario, el filibusterismo, mediante la cual se pretende bloquear una ley o un acto legislativo mediante un discurso de larga duración, Smith logra que se le escuche. El congresista tiene la palabra mientras que no se siente o no se detenga su discurso.


Jimmy Stewart realiza una de las mejores interpretaciones que he visto nunca. La pelicula le debe mucho a Stewart, sin desmerecer a Capra ni a los demás actores y actrices. Porque hay una linea muy delgada entre lo simpático y lo rídiculo (como los discursos patrióticos) y Jimmy lo hace no sólo simpático sino también conmovedor, o entre una escena larga y una escena pesada y sobrecargada y Jimmy consigue una escena larga, interesante, dramática y divertida a la vez. El trabajo de Stewart es sublime, de esos que son capaces de hacer unos pocos elegidos.


Mención especial también merece Claude Rains en el papel del senador Joseph Paine, un hombre que cree en el sistema estadounidense pero que finalmente se ha dejado seducir por un sistema corrupto. Se encuentra entre la espada y la pared, el jefe de partido, Taylor, que representa la autoridad y el poder y lo que parece que le recuerda a él cuando era aún joven e idealista, Jefferson Smith. En el fondo le aprecia, pero tiene mucho en juego.



Si no la habeis visto no se a que estais esperando. Y un consejo, mejor verla en versión original subtitulada. El doblaje de Jimmy Stewart es realmente pésimo.

Y ya que en la votación que hicimos sobre quien era vuestro actor favorito Jimmy Stewart obtuvo el primer puesto y la ocasión lo merece, os dejo con este video de 21 Classic Movies sobre el actor. Sólo dura cinco minutos y merece la pena. Que tengais un buen fin de semana. Un saludo.




lunes, 29 de noviembre de 2010

El bosque petrificado (The petrified forest) 1936



Unos gángsters llegan a un bar de carretera situado en el desierto de Arizona y toman a los que allí se encuentran como rehenes. Entre ellos destaca un joven poeta (Leslie Howard) y la hija del dueño del establecimiento (Bette Davis) que pronto entablan una amistad e intercambian inquietudes. Aunque el final puede que no sea como el que todos esperan...

La película, basada en la obra de Robert Sherwood, funcionó no sólo por su fidelidad con la obra teatral , sino por la química de los tres protagonistas: Bogart con Howard y éste último con Bette Davis.

La cinta no pierde su esencia inicial, y lo mantiene todo tal y como fue concebido para el teatro, pero con unas interpretaciones dignas del mejor cine: esa sensación claustrofóbica, totalmente adecuada a la narrativa. Y tal y como sucede en otras películas, el cine supera al teatro, pues con la ayuda del primer plano podemos ver esas sensaciones y expresiones en los protagonistas.




La película tiene un punto de conexión con la realidad: John Dilinger, un famoso gángster, se había fugado de prisión, lo que daba a la producción un aire que Bogart pronto supo ver, pues basó su personaje en el criminal huido: estudió su forma de mirar, andar, moverse... y así fue como creó a Duke Mantee.
Su lucha por interpretar este papel (al que había puesto cara en el teatro) obtuvo el resultado esperado.

El bosque petrificado supuso un giro de 180º en la carrer de Humphrey Bogart, su lanzamiento definitivo. En 1936, tenía ya 37 años y una carrera bastante floja a sus espaldas, películas nada memorables. Eso sí, en él había un ardiente deseo de ser protagonista, y a pesar de haber triunfado en Brodway, el cine se le resistía y había quedado relegado a papeles secundarios que han pasado sin pena ni gloria. Podemos concluir diciendo que antes de esta película, su carrera corría el riesgo de hundirse.





Leslie Howard tenía los derechos de la obra para su adaptación cinematográfica, lo que supuso un punto a favor de Bogart, pues Jack Warner quería que Edward G. Robinson interpretara el papel de Duke. Leslie dijo que la película se haría si Humphrey estaba también, de lo contrario él también desaparecería de la producción. Como agradecimiento, la segunda hija de Bogart se llamó Leslie, en honor a Leslie Howard.

"Si no lo consigo ahora, nunca lo haré. Es mi última oportunidad." Esto fue lo que le dijo Humphrey Bogart a un amigo cuando el estudio le garantizó tres semanas de trabajo y un viaje de ida y vuelta hasta California en una litera en un tren o autobús.

Hal B. Wallis, responsable de producción de Warner Brothers, que no se saltaba ni un sólo fotograma, quedó impresionado por la interpretación de Humphrey Bogart: atormentado y amenazador, refleja una oscuridad y una frialdad, así como una distancia en sus movimientos, que dan al personaje una presencia y una veracidad apabullantes.

A los pocos días de comenzar el rodaje, ya se hablaba de que sucedería algo extraordinario, y que la película sería un rotundo éxito.

El rodaje de la película se extendió dos semanas más de lo previsto, hasta llegar a las cinco, con el consiguiente aumento del coste estipulado inicialmente. Sin embargo, una vez estrenada la película, la respuesta fue tan grande que Warner y Wallis se alegraron. Todos los críticos, desde los más eruditos a los más populistas, pasando por el público, elogiaron la película y las interpretaciones.



A diferencia de otras películas de gángsters, en El bosque petrificado la acción transcurre en un solitario café perdido en un valdío desierto. Es el Oeste, un gran lugar para la reivindicación, para la aventura... un sitio plagado de simbolismo: una sociedad petrificada, los intelectuales (representados por Leslie Howard) que ven que la sociedad se ha convertido en una piedra fosilizada.

"Estoy planeando ser enterrado en el bosque petrificado. Se me ha ocurrido una idea que podría interesarle: es el cementerio de la civilización lo que hay bajo nosotros... un mundo de ideas anticuadas. El desierto está lleno de muertos. Ese es mi lugar."

El género de gángsters estaba en auge en esos momentos, algo que supo ver muy bien Archie Mayo: "Hay demasiada iluminación. Quiero la luz precisa ¡Dádme sombras!", supo crear muy bien esa atmósfera casi claustrofóbica del café.

También Jack Warner y Hall B. Wallis supieron ver este auge y se rodearon de los directores, guionistas, diseñadores y actores ideales que supieran dar al género el toque preciso para convertir estos films en aunténticos taquillazos.



En los años 50 se llevó a cabo una adaptación televisiva de esta película, con Humphrey Bogart (interpretando el mismo papel que en el cine), Lauren Bacall y Henry Fonda.





Un dato curioso y que se ve con total claridad en esta película, es que los personajes de gángsters que se ven en las peículas de los años 30 en la Warner Brothers anticipan lo que serían los protagonistas de las películas noir de los 40 (en cualquier otro estudio), y que retratan a un villano que no es puramente malvado.

Podemos concluir diciendo que El bosque petrificado , es el máximo ejemplo del pre-cine negro.



Hasta la próxima entrada corazones.