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miércoles, 10 de agosto de 2011

María Walewska (Conquest, 1937)




Hoy toca hablar de Greta Garbo, una de las actrices favoritas para los autores y lectores de 24 veces por segundo. Y precisamente de una de sus películas menos conocidas. Que la disfruten.



Maria Walewska (Greta Garbo) es una condesa polaca que conquista el corazón del emperador Napoleón Bonaparte (Charles Boyer), en un principio, por conveniencia política, aunque más tarde acabará enamorándose de él. En esos momentos, Polonia atraviesa momentos delicados en cuestiones políticas y estratégicas y necesita de la ayuda del militar francés. Termina convirtiéndose así en la amante de éste y es abandonada por su marido. Sus desgracias, acaban de empezar...






Retrato de Maria Walewska.



Bella foto (no es de esta película, Maria Walewska, sino de Romance, de 1930) de una guapa Greta Garbo.




Pero, ¿quién fue realmente Maria Walewska? Conocida como "la bella extranjera" o "la puta polaca", se dice que fue "la menos guapa de las amantes de Napoleón", no sé como serían las otras amantes del francés, pero la verdad que comparándola con Greta Garbo, sale perdiendo (juzguen ustedes mismos...).

Nacida en Polonia, se cree que en el año 1789, año de la Revolución Francesa, esta hija de unos humildes burgueses polacos llegó a escalar puestos en la sociedad debido en gran parte a su belleza y a los esfuerzos de sus padres por introducirla en los selectos círculos de la aristocracia polaca. Su suerte fue mayúscula cuando un anciano conde Walewska, que por edad podría haber sido perfectamente su abuelo, se casó con ella.
Al llegar las tropas francesas al país, ofrecen una fiesta en honor del emperador y es allí cuando Napoleón cae rendido ante los encantos de la condesa, sin embargo ella no parecía estar interesada en él. Fueron sus propios amigos los que la empujaron a los brazos del militar para asegurarse su ayuda en la guerra contra Rusia. Finalmente, el anciano conde la repudia y ella termina perdidamente enamorada de Napoleón.
Pasa el tiempo y ella se queda embaraza de un niño, muchos la veían ya como reina de Francia y futura emperatriz de Europa, pero una vez más fue repudiada: Napoleón decide casarse con María Luisa de Habsburgo, miembro de una de las casa reales de más solera en el continente, para asegurarse así la legitimidad de su trono. Ella quedó relegada al puesto de amante.





Cuando en 1814 Napoleón es derrotado, la única persona que se desplaza a verle en su destierro en la isla de Elba es ella, que siempre le fue fiel. Su esposa oficial jamás fue a verle, tampoco sus hijos "legítimos".
Maria muere en 1817, a los 28 años, poco más de un año después de la derrota definitiva de Napoleón en Waterloo.




La película está adaptada, entre otros, por la guionista Salka Viertel, una de las amantes de la sueca. Y al igual que otras de las películas con guión de ella, fue un auténtico fracaso en taquilla y crítica (aunque ésta elogió la labor de los actores principales).
Escribió los guiones para las películas de Greta Garbo que fueron un rotundo y sonado fracaso para la MGM, como La reina Cristina de Suecia, El velo pintado, Maria Walewska o La Mujer de las dos caras. La única que se salva de la quema es Ana Karenina, entonces, ¿por qué la Garbo trabajaba con ella? Es algo que jamás entenderé... Aunque lo cierto es que aunque fueran un fracaso en la taquilla (excepto la película basada en la obra de Tolstoi) y crítica, para Greta Garbo siempre había elogios. Lo corroboro: ésta no pasará a la historia por ser la mejor película de la sueca, pero cuando aparece en pantalla, yo por lo menos, me quedo boquiabierto. Su compañero de reparto está que se sale también.

En cifras, la película tardó 127 días en rodarse y costó al estudio 1'4 millones de dólares en pérdidas.




Curiosidades:

- Está basada en la novela Pani Walewska, de Waclaw Gasiorowski.
- Fue dirigida por Clarence Brown y Gustav Machatý, aunque éste último no está acreditado;
- Tras la muerte de Irving Thalberg, la MGM decidió gastarse más dinero en decorados y vestuario y menos en guiones, y ésta fue una de las primeras películas en seguir esa fórmula;
- Estuvo nominada a dos Oscars: Mejor actor principal (Charles Boyer) y Mejor dirección artística;
- La Garbo interpreta a una adúltera por cuarta vez consecutiva (El velo pintado, Anna Karenina y Margarita Gautier fueron sus tres trabajos anteriores a este film).




Bello perfil de la sueca Greta Garbo.



Hasta la próxima entrada corazones.

viernes, 15 de abril de 2011

Grand Hotel, 1932




Tal día como hoy, un 15 de abril, pero hace 21 años, cerraba los ojos la más rutilante estrella de la Metro Goldwyn Mayer, la divina Greta Garbo. Moría el mito, pero nacía la leyenda. Para conmemorar tan magno acontecimiento, el gobierno sueco ha decidido emitir una serie de billetes que llevarán la imagen de esta bella actriz (y que comenzarán a fabricarse entre 2014 y 2015).


Desde 24 veces por segundo, le rendimos homenaje a la que siempre será la mujer más divina del mundo conocido y por conocer.





Desde sus inicios, la Metro Goldwyn Mayer se autodeclaró como el estudio cinematográfico más importante del mundo. Y Louis B. Mayer, su Dios terrenal.
Y es el estudio del rugido del león quien establece su más alto nivel de star system: fue la productora con el más reducido plantel de actrices y actores con contrato fijo, a gran distancia del resto, y presumía de ello. No sólo de ello, sino de que eran pocos, pero los más exitosos.





Hasta la II Guerra Mundial cualquier evocación del lujo, la elegancia y el glamour se ubicaban en Europa (al menos en Estados Unidos), y una de las novelas llamadas "cosmopolitas" que unían todo eso era la escrita por la vienesa Vicki Baum, y a partir de la cual hicieron la película del presente post.

Primero fue llevada al teatro, y naturalmente, la MGM quiso convertirla en película y compró los derechos para llevar a cabo su adaptación cinematográfica. El encargado de tal misión fue William Drake, apoyado para hacer los diálogos por Frances Marion.
Aunque en realidad, el verdadero artífice de tal compra no fue otro que el mismísimo Irving Thalberg.

Un Irving Thalberg culto y refinado, que se había convertido en la cabeza pensante de Louis B. Mayer, y que le dio a la productora del león esa ensoñación que hizo soñar a los espectadores de medio mundo.
Su propuesta era convertir Grand Hotel en la gran apuesta para el año 1932, y dejó a todos atónitos: por primera vez se lanzaría al mercado una película que estaría protagonizada por estrellas de altísimo nivel, estamos hablando del primer all star film: Greta Garbo, Joan Crawford, los hermanos Barrymore (Lionel y John) y Wallece Beery.




Joan Crawford junto a Wallece Berry.






Dos bellos retratos de una joven y bella Joan Crawford, derrochando glamour a raudales, muy lejos de convertirse en esa mujer de cejas enormes que veremos en décadas posteriores.






La acción se sitará en Berlín y estos son sus personajes:

- La Grusinskaya, diva rusa del ballet clásico, interpretada por Greta Garbo;
- Flaemmchen, una taquígrafa por horas, interpretada por Joan Crawford. Muchos dicen que esta es una película crucial en su carrera cinematográfica y que es ella quien realmente brilla dentro de todo este elenco;
- El barón Von Gaigern (John Barrymore), un arruinado aristócrata convertido en ladrón de guante blanco;
- Preysing, un vulgar hombre de negocios (Wallece Beery);
- Kringelein, un pobre contable, ya mayor, que decide pasar sus últimos días en una hotel de lujo.

El encargado de dirigir a toda esta élite sería Edmund Goulding.





John y Lionel Barrymore.





Curiosidades:

- Es la única película que ha logrado el Oscar a la mejor película sin haber estado nominado en ninguna otra categoría;
- Aquí Greta Garbo pronuncia su famosa frase (y de la que haría su estilo de vida) "I want to be alone" (quiero estar sola);
- Crawford y Garbo no comparten ni un solo plano juntas. Se dice que el horario de la sueca era de 9 de la mañana a 5 de la tarde, el de la americana, de 5 de la tarde a dos de la madrugada. Cosa que parece poco probable, pues ¿cuándo descansaba entonces el director y el resto del equipo técnico?;
- Su argumento se compone de una serie de historias cruzadas entre sí, una fórmula que a partir de ese momento se ha vendido a llamar fórmula Grand Hotel.





Hall del Grand Hotel. Esta imagen muestra el espectacular decorado de la película. Fue el primer (y único) film de la primera etapa de Greta Garbo como intérprete en el cine sonoro en el que el estudio decidió revestirla de un gran elenco de actores y grandes decorados.





Hasta la próxima entrada corazones.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Margarita Gautier, Camille, Greta, Naná, Marie Duplessis (y otras chicas del montón)

"Éste fue el periodo de su existencia en que la muchacha iluminó a todo Paris con un redoble de esplendor.
Fue más prepotente en el horizonte del vicio, dominando a la villa con la insolente ostentación de su lujo, de su desprecio por el dinero, que la llevaba a derretir públicamente las fortunas.
En su palacete parecía haber un resplandor de fragua. Sus incesantes caprichos ardían allí; el más leve soplo de sus l
abios trocaba el oro en finísima ceniza que el viento barria a todas horas. Nunca se había visto un frenesí de derroche semejante. El hotelito parecía edificado sobre una cima donde se hundían, sin dejar huella del menor polvo, los hombres con su hacienda, sus cuerpos y hasta sus nombres.
Aquella joven, de gusto de cotorr
a, que se alimentaba apenas de algún rábano y alguna peladilla, y quizá un mordisco de carne, necesitaba mensualmente, para la mesa, cinco millares de francos...

...Ni los hombres amon
tonados unos sobre otros, ni el oro vaciado a carretadas conseguían cegar el socavón que crecía más y más bajo el embaldosado de su palacete, entre los crujidos del lujo."

Émile Zola. Fragmento de Naná.


Este fragmento del libro de Émlie Zola, Naná, tiene una explicación muy simple. Hoy voy a hablar de una película que antes de ser película (tres veces) fue una obra de teatro, inspiró una ópera de Verdi, La Traviata, y que antes de ser todo eso fue un libro, un libro que no he leído, llamado La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas (hijo). Pero casualidades que ocurren, estaba yo leyendo este libro que tiene como protagonista a otra cortesana, cuando me puse a ver la película Margarita Gautier (1936) , dirigida por George Cukor y entonces hice relación de ideas. No es que me haya dado por investigar el tema de las cortesanas. Ha sido pura casualidad.


Como todos sabreis una cortesana era una prostituta de lujo, pero creo que el fragmento que he reproducido del libro Naná, ilustra de maravilla, lo que venía a ser una cortesana y, por ende, lo que venía a ser Margarita Gautier o Camille, llamada así porque se colocaba una camelia en el escote para decir a los hombres (hay que admitir que sutil era) que estaba disponible.

La Dama de las Camelias, estaba basada en la amante de Alejandro Dumas, Marie Duplessis, que al parecer era esta señorita. Ahí la teneis, mostrándose libre con su camelia, como los taxis.



Pero si la película tiene alguna relación con el libro, Camille o Margarita o Marie debía tener mucho más corazón que Naná porque se enamoró, pero para su desgracia, se enamoró del chico pobre.

Cuando Margarita (Greta Garbo) asiste a la ópera, su peculiar amiga y compinche en cazar a la pobre presa para derretir su fortuna, una mujer demasiado mayor como para ser cortesana pero la primera en apuntarse a las fiestas que da Margarita, le dice que en las butacas está el barón de Varville (Henry Daniell) pero Margarita se equivoca y desde el palco le dedica la, en este caso, letal mirada de la Garbo. Como consecuencia, el que sube a su palco no es el barón de Varville sino Armand (Robert Taylor). Cuando su amiga le avisa del error ya es tarde.


Cuando Armand conoce a Margarita, ésta está enferma de tuberculosis y tiene muchas deudas, que sólo podrá solventar si se decide por el barón. Hete aquí el dilema, Margarita debe quedarse con el dinero del barón o el amor eterno de Armand pero, por desgracia, no dependerá de su sola voluntad para decidir.


Se ha dicho de ésta película que es una obra culminante del drama romántico clásico. Soy consciente de que las palabras drama, romántico y clásico juntas pueden dar la impresión de más de lo mismo, el típico/tópico romance imposible más antiguo que el hilo negro y con más miel que un panal de abejas. Pues sí, pero por sorpresa para mi misma me vi al final de la pelicula comiendome las uñas y deseando de verdad que Margarita y Armand viveran juntos y comieran perdices el resto de sus días.

Greta Garbo está espléndida, robando cámara involuntariamente, como suele pasar en todas sus películas.



Paradojicamente, es escogió a la estrella más austera de Hollywood para interpretar a ésta reina del derroche que era Margarita. Greta Garbo gastaba lo que necesitaba y no necesitaba grandes lujos. Siempre decía que tenía que ahorrar para retirarse pronto y así lo hizo.

Por la interpretación que hizo de Margarita fue nominada al premio Oscar. Pero antes de eso, ya era una de diosa en Hollywood.

George Cukor la dirigió en su primer gran triunfo y también en su terrible fracaso cuando en 1941, tan sólo tres películas y seis años después, la volvió a dirigir en la película La Mujer de las Dos Caras, una película con un guión infumable que nadie sabía por donde coger, ni siquiera el propio director, ni siquiera la propia Greta. De repente, Greta Garbo parecía diez años más vieja. El responsable de diseñar el vestuario para ella se negó a diseñarle ropa moderna y se fue del estudio no sin antes añadir "Cuando el glamour acaba para Garbo, acaba para mí." (Te dedico la frase White Gold)

En una escena tenía que bailar la "chica-choca", una especie de rumba. Greta odiaba tantos sus clases de baile que una vez se escondió tras un ciprés de su jardín cuando llegaba el profesor de baile gritando "¡Lárgate Rumba!"

La película fue un gran fracaso. A partir de aquí varios directores intentaron reflotar la carrera de Greta Garbo, se quemaron la sesera intentando crear un personaje para ella que la volviera a encumbrar al estrellato pero cuando se reunieron con ella y le expusieron sus trabajadas ideas ella dijo que quería interpretar a un payaso. Y así terminó la carrera de una actriz descomunal en mi opinión.

Su papel de Camille es junto con el Ana Karenina o el de Ninotchka el más aplaudido de su carrera. "Es muy probable que la Garbo no haya encontrado aún el gran personaje de su vida, pero para mí, será siempre "La Dama de las Camelias." decía un crítico del NY Herald Tribune.

Su compañero de reparto Robert Taylor que interpreta al joven Armand (Robert tenía 25 y Greta 31) le da una muy buena réplica. Representa toda la bondad y buenos sentimientos que al baron de Varville le faltan creando un personaje totalmente sensible y sincero hacia Margarita, que hace que el público se ponga de su parte desde el minuto uno.


Sin embargo, y a pesar de la buena complicidad de los dos actores principales mi escena favorita la protagonizan Margarita y el barón, cuando éste vuelve a casa por sorpresa y pilla a Margarita justo antes de irse con Armand. Entonces, ella le pide al barón que toque el piano para ver si así no se da cuenta de lo que estaba pasando y mientras esto ocurre Armand llama al timbre y Margarita y el barón comienzan una satírica escena donde él la interroga brutalmente mientras toca el piano y ella se rie diciendo "estará llamando mi amante para que me escape con él" y los dos se rien cada vez más escandalosamente mientras se dicen verdades a la cara y suena el piano con una melodía que carga la tensión.

También hace una aparición corta pero intensa Lionel Barrymore en el papel del padre de Robert.


George Cukor consigue una ambientación espectacular para crear esa atmósfera de esas cortesanas y su séquito de amigos que formaban parte de la alta sociedad sin ser aristócratas, mal que les pesara a los aristrócatas y, sobre todos, a sus esposas.

Saludos y buen fin de semana.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Strike a pose. Vogue, vogue, vogue.



Desde los inicios del Séptimo Arte, las estrellas de cine han constituido una de las mayores fuentes de influencia en los cánones de estética y moda. Con ellas aprendimos a vestirnos, a peinarnos, a sonreír, a posar, a fumar... y a enamorarnos de cualquiera de los muchos tipos de belleza exportados durante décadas desde la gran pantalla.

En la imagen, Audrey Hepburn en la película de Billy Wilder Sabrina, ¿no os recuerda este maravilloso vestido a otro visto no hace mucho?






Exacto, el vestido de Balmain que Penélope Cruz (la nueva musa de la elegancia y el glamour en Hollywood) lució en la gala de los Oscars hace dos años. Personalmente prefiero este vestido al de Audrey, porque, permítanme la licencia, la única palabra para describirlo es orgásmico.


Gloria Swanson, con un maravilloso vestido de escote atelier. Ella fue una de las actrices más estilosas, sobre todo, en los años 20.


"Para la década de los 30, ya Hollywood estaba tan profundamente envuelto en la promoción de modas, complementos y cosméticos, que se había convertido en la mayor influencia de estética femenina del mundo. Las fans copiaban los estilos de vestido y maquillaje de sus estrellas favoritas, bien de las fotografías de las revistas, o bien directamente de las películas." (Richard Maltby e Ian Craven, Hollywood Cinema).


Audrey Hepburn recogiendo su Oscar por Vacaciones en Roma. Este Givenchy, es considerado por muchos el mejor vestido que ha pisado una alfombra roja.


El texto anterior define a la perfección el poder y la influencia que siempre han caracterizado a la meca del cine a la hora de imponer sus cánones de belleza y moda a los espectadores de todo el mundo.
La lista de ejemplos es numerosísima y conocidísima: el peinado de Verónica Lake en los años 40; la moda Bonnie tras el estreno en 1967 de la película Bonnie&Clyde; el corte de pelo a lo garçon de Mia Farrow en La semilla del diablo (1968); y las camisas amplias y chalecos de Diane Keaton en Annie Hall (1976). Los varones también han dejado huella: el estilo de "chico malo" de James Dean en Rebelde sin causa; o Clark Gable, que hizo bajar la venta de camisetas en Estados Unidos cuando mostró su pecho desnudo en Sucedió una noche, y Marlon Brando, que provocó el efecto contrario cuando embutió en una de ellas sus perfectos músculos en Un tranvía llamado deseo.

Esta influencia no deja de ser curiosa si tenemos en cuenta que surgió, en cierta manera, contra corriente. Porque en su inicio, las actrices y actores de cine no tenían "nombre": cuando los primeros productores comenzaron a crear cintas en serie destinadas al consumo masivo, no consideraron necesario incluir en ellas los nombres de los protagonistas. A fin de cuentas, la de actor era una profesión desprestigiada, y los intérpretes de cine, perfectos desconocidos a sueldo de cada estudio a los que, llegado su caso, se podía despedir o sustituir sin problemas.
O eso es lo que creían.


(Nicole Kidman, de Gucci, recogiendo su Oscar por su interpretación en Las horas)


Los magnates no habían previsto que el público comenzara a fijarse en determinados actores y actrices y a escribirles cartas de admiración, que llegaban a los estudios dirigidas a "el mayordomo con bigote o la chica rubia de pelo rizado" según recordaba William Goldman. "En 1910, la actriz más popular de América era conocida como La chica de la Biograph... la Biograph era la compañía con la que la chica tenía contrato". Pero ese mismo año, Carl Laemmle, dueño de IMP (más tarde Universal) se llevó a esa chica a su estudio con un contrato muy jugoso y se encargó de publicitar su nombre por todo el país: Florence Lawrence, acababa de nacer la primera estrella del cine.



Sin embargo, la estrategia de Laemmle no habría surtido efecto sin la ayuda de la invención del primer plano , que agigantaba el rostro de los actores hasta convertirlos en una presencia que apabullaba el patio de butacas.
Según explica Roman Gubern: "el primer plano, al magnificar la presencia de los intérpretes, permitió al público reconocer y familiarizarse con los actores y actrices más fotogénicos y atractivos, y no tardó en aparecer un fenómeno de identificación emocional y su consiguiente culto colectivo."


Primer plano de Marlon Brando (sin palabras...)


Al hablar del atractivo de las estrellas, se tiende a uniformizar como si todos ellos respondieran al mismo arquetipo físico. Algo de eso hubo, pues en la época clásica, los estudios procuraban tener en nómina a todos los posibles registros de un reparto y siempre intentando "clonar" la imagen de la estrella más taquillera en cada campo. Cuando los intérpretes se independizaron y pasaron a estar disponibles para cualquier productora, la personalidad de cada uno comenzó a valorarse más que el estereotipo estético al que pertenecían.


Claudette Colbert en Cleopatra (1934), espectacular.


Así y todo, la variedad estuvo presente desde el principio, y sin duda alguna, Mae West tiene un lugar destacado, pues irrumpiría personificando como nadie el prototipo de provocadora, con unos guiones y una actitud pública cuidadosamente seleccionados para escandalizar.


Mae west, con un vestido con transparencias.


Todos los arquetipos y categorías (o estereotipos) han ido conociendo, relevo tras relevo, nuevas caras y formas de actuar, sin que sus principio básicos se hayan alterado excesivamente.


Montgomery Clift, ¿se puede ser más guapo?


PROTOTIPOS DE BELLEZA MADE IN HOLLYWOOD.

1º La vecina de al lado.

Arquetipo iniciado por Mary Pickford, la llamada novia de américa (la primera, la original, no Julia Roberts), en su día, la estrella más popular de Hollywood. La belleza de sus integrantes se basa en una sencillez que propicia su proximidad con el espectador.
Algunos ejemplos son:

Mary Pickford.


Audrey Hepburn.



Jean Arthur


Ingrid Bergman.


Carole Lombard.


Jennifer Aniston.



En la sección masculina, Montgomery Clift.




Aunque si vemos las siguientes fotos, bien podríamos pensar que pertenece al prototipo número dos.





2º El macho.

El atractivo masculino en su vertiente más animal ha sido siempre su carta de presentación desde que Clark Gable empezó a imponerlo. La testosterona exhibida a través del vigor físico y el sudor era característica común, y los papeles de deportistas o aventureros les venían como anillo al dedo.

Clark Gable.


Steve McQueen.


John Wayne.


William Holden.


Burt Lancaster.



3º El galán clásico.

Un tipo que no ha sobrevivido hasta nuestros días, salvo quizá, como caricatura. Y es que el bigotito, el pelo engominado y el traje cruzado eran emblemas de una época anclada en el pasado casi desde el principio. Sus representantes eran caballeros de la alta sociedad y de buenas formas, y allí quedaban presos en un encasillamiento de difícil evolución.

Errol Flyn.


John Gilbert.


Tyrone Power.



Gary Cooper.



4º El galán tradicional.

Presente en todas las épocas del cine, es el arquetipo más firme y al mismo tiempo, más cambiante. El monopolio anglosajón ha ido perdiendo aquí terreno.

Rodolfo Valentino.


Cary Grant.


Rock Hudson.


Paul Newman.



Robert Taylor.



5º La bomba sexual. La mujer ardiente.

Erotismo puro y duro, no sólo reconocido sino esplotado por la industria del cine, que intentó potenciar el magnetismo sexual de estas actrices hasta los límites de lo permisible. Solían destacar por algún rasgo físico, como las curvas de Marilyn o la cabellera roja de Rita Hayworth, y frecuentemente interpretaban a mujeres provocadoras , al borde de la moralidad, llegando a eclipsar a sus coprotagonistas masculinos.
La palabra ardiente no tiene por qué significar sexo: es su temperamento fogoso lo que las caracteriza.

Rita Hayworth.



Ava Gardner.


Marilyn Monroe.


Sofía Loren.


Kim Basinger.


Penélope Cruz.



6º El "feo" interesante.

Este prototipo se da cuando comenzaron a ocupar primeros papeles actores cuyo físico no se corresponde con el atractivo al uso. Conquistaron la pantalla gracias a unos rasgos muy particulares que les conferían una personalidad única.


Orson Welles.


James Stewart.


Robert de Niro.


Al Pacino.


Dustin Hoffman.


Jack Nicholson.



7º El rebelde.

Su clave es mantener una imagen de inconformista, tanto dentro como fuera de la pantalla. Camisetas sucias, rostros sin afeitar y una permanente actitud antisistema, fueron el arma con los que James Dean o Marlon Brando deslumbraron al público.







8º La mujer de hielo.

La mujer aparentemente fría, que esconde una sensualidad desaforada tras sus facciones de porcelana; cuanto más enigmática, más fascinaba al público.

Greta Garbo.


Grace Kelly.


Catherine Deneuve.


9º La mujer fatal.

La perdición de los hombres tiene nombre de mujer, pues para ellas los varones no eran más que simples muñecos con los que jugar antes de arrastrarles al suicidio, la cárcel o la ruina... en definitiva, papeles femeninos que de ningún modo puede acabar con final feliz.

Marlene Dietrich.


Lana Turner.




10º El canalla.

Con ellos no se está seguro. Eso es lo que les hace tan interesantes. Chulería, sonrisa de medio lado y todos los indicios de un pasado poco recomendable, a años luz de lo políticamente correcto. También podemos llamarlos antihéroes (sobre todo en el caso de Mitchum).

Robert Mitchum.


Kirk Douglas.



Pequeño apunte sobre el glamour.
Al igual que la belleza, el galmour no es uniforme, hay distintas clases. Y el cine nos las muestra a la perfección: desde el físico y el estilismo perfectamente estudiado, donde encontramos a Marlene Dietrich, que además, sabía esconder muy bien sus defectos y realzar aún mejor sus virtudes (aquí también podemos incluir a Grace Kelly); pasamos a Greta Garbo, de aspecto lánguido, cansado y andares desgarbados; y Audrey hepburn, que encarna la sencillez, la naturalidad.

Hace poco, determinadas personalidades del mundo de la moda (diseñadores, cool-hanters, estilistas y periodistas) hicieron un ranking sobre la influencia de las famosas en el mundo de la moda: en los años 20, Gloria Swanson; en los 30 y los 40, Marlene Dietrich; en los 50, Audrey, en los 60 Grace Kelly; en los 70 Jaqueline Kennedy (Brigitte Bardot estaría presente en los dos décadas); en los 80 Madonna; y los 90, es la década de las tops (Naomi Campbell, Claudia Shiffer Linda Evangelista, Eva Herzigova, etc.)


Audrey hepburn dando un paseo en bici con su mascota.


Grace Kelly el día de su boda, momento en el que pasó a convertirse en princesa.


Marlene Dietrich, cuando su hija la hizo abuela, la prensa de la época le puso el apelativo de la abuela más glamourosa del mundo. El español Cristóbal Balenciaga dijo que estaba orgullso de ser uno de los modistos favoritos de la actriz.


Greta Garbo. ¿Qué puedo decir de ella que no haya dicho ya?

Fotos curiosas.


Audrey Hepburn y Grace Kelly en el backstage de la gala de los Oscars, ¿es posible que haya más glamour en un espacio tan pequeño?


Marilyn Monroe caracterizada de Marlene Dietrich en la película que la catapultó a la fama El Ángel Azul (1930). Aunque en realidad, el ídolo de la Monroe siempre fue Jean Harlow.



Jean Harlow.


En la foto de abajo, y para despedirme, os dejo a Bette Davis, Marlon Brando y Grace Kelly en los Oscars de 1954.



Hasta la próxima entrada corazones.