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martes, 22 de septiembre de 2009

Testigo de Cargo




Testigo de Cargo (1957) es una adaptación para el cine que el gran Billy Wilder (co-autor también del guión) hizo de la obra teatral de la, también grande, Agatha Christie.

Billy Wilder podría encontrarse con muchos problemas para realizar sus películas pero, sin duda, la falta de actores y actrices geniales no era uno de ellos. En esta pelicula podemos disfrutar de (según la opinión del propio Wilder) "el más grande de todos los actores" Charles Laughton, que en esta ocasión interpreta a un abogado obstinado a punto de retirarse, no por propia decisión, a causa de un infarto al corazón. La interpretación es magnífica, de hecho fue nominado por este papel para los Oscar de aquel año (seguramente sin el beneplácito de Hitchcock, que afirmaba tranquilamente que no era un profesional)... Además de ser uno de los personajes más importantes de la película, el personaje interpretado por Laughton, es el punto humorístico de la misma, si es que tienes tiempo para reirte viendo la pelicula.

Tyron Power es otro de los actores principales y, en mi opinión, la pelicula no hubiese sufrido una gran pérdida si el papel de Leonard Vole lo hubiese interpretado otro actor. Y no, no me cae mal por ser el padre de Romina Power (la curiosidad terrorífica del día) pero es que no me ha transmitido mucho que digamos. Lo siento, Tyron.

Y la última, que no por eso menos importante, gran protagonista femenina de Testigo de Cargo que no es otra que Marlene Dietrich, la mujer cuya sola presencia en la pantalla transmite respeto. Dietrich (utilizando el apellido por aquello de la importancia) interpreta a Christine, la esposa de Vole. Su personaje es el más clave, sin duda, en toda esta historia. Sin embargo, y si no fuera por su imponente presencia escénica, a través de su rostro impertérrito, no nos deja adivinar que es lo que esconde durante toda la película hasta que, al final de la misma, empieza a revelar secretos impactantes. De hecho, uno de los mejores momentos de la pelicula, para mi, es culpa de ella. La gran Dietrich consigue maravillarme otra vez. Por supuesto, Wilder no se privó como muchos otros directores de darle una escena de cabaret alemán, para que recordase sus inicios y para que los espectadores escuchen una voz inolvidable.

Y no hay que olvidar injustamente a Elsa Lanchester, nominada al Oscar por su histérico personaje en esta película.

Ahora bien, dejando a los actores y actrices a un lado, Testigo de Cargo tiene errores monumentales a los que, por lo visto, el director hizo la vista gorda y que son evidentes a los espectadores, aunque esos despistes (que no entraré a desvelar por si aguien quiere verla) se perdonan a cambio de unos diálogos tan bien trabajados, técnicos, fluidos y brillantes que mantienen al espectador pegado a la silla con unos giros sorprendentes que sólo pueden ser obra de Wilder o de Hitchcock, un clímax trepidante y unas interpretaciones magníficas.

Este espléndido clásico de suspense estuvo nominado a seis Oscar: Película, actor (Laughton), actriz de reparto (Lanchester), director, sonido y montaje. En mi opinión los de mejor actor, director y montaje son los más justificados, porque el guión como dije antes se sostiene con pinzas de papel.

Una vez más, Billy Wilder, creó un clásico con su chistera mágica de hacer clásicos de cine. Como lo haría el jodio...


Hoy, me despido a lo Dietrich. Auf Wiedersehen